Cómo superar el Síndrome del Impostor

Mujer esconde su cara tras un maletín
Si tienes que esconderte como esta persona para que no vean el «fracaso» que eres en tu profesión, seguro que te vendrá bien saber cómo superar el Síndrome del Impostor…

Si lleváis leyéndonos hace tiempo, sabréis que tanto Alberto como yo somos psicólogos y que ambos tenemos además formación en informática (en ambos casos, el Ciclo Formativo de Grado Superior de Desarrollo de Aplicaciones Web o DAW). Hemos observado que en el sector IT se produce con mucha frecuencia el conocido Síndrome del Impostor, especialmente en los programadores más júnior (aunque no sólo) y, es por ello, que quiero hacer este artículo para ayudarte a superar dicho síndrome. Todo ello, por supuesto, de la forma más sencilla y entendible posible, ya que es un tema muy profundo y con mucha miga. Sin más, vamos a ello: ¡cómo superar el Síndrome del Impostor!

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

En primer lugar, vamos a comprender qué es un síndrome. Un síndrome es un conjunto de síntomas que se presentan de forma simultánea y que son característicos de una enfermedad (en este caso, mental). Para empezar, dado que el Síndrome del Impostor no está categorizado como una enfermedad mental o psicopatología (a día de hoy, 01 de junio de 2021), vamos a abordar los síntomas más comunes, pero no hay síntomas definidos para decir que una persona tiene el Síndrome del Impostor o no, ya que si fuera una psicopatología sí que los tendría y estaría recogido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el famoso DSM-5.

Para quién no lo conozca, el DSM-5 establece qué enfermedades mentales hay y cuáles son los criterios diagnósticos que un paciente ha de cumplir para tener x diagnóstico o no. Al no ser una entidad psicopatológica el Síndrome del Impostor, simplemente podemos hablar de los síntomas más comunes que recoge la literatura, pero científicamente no podemos afirmar a día de hoy que el Síndrome del Impostor sea una psicopatología.

Pues bien, ¿cuáles son los síntomas más comunes?

· La persona siente una dificultad clara para aceptar elogios.

· La persona no se siente nunca lo suficientemente buena y suele achacar sus éxitos a la suerte o a cualquier factor ajeno a ella.

· La persona puede sentir miedo y/o culpabilidad ante el éxito.

· La persona tiene una baja tolerancia a los errores y al fracaso.

· Es una persona que tiende a marcarse objetivos irrealistas y excesivamente altos.

· Es una persona que intenta conseguir sus objetivos solo/a y puede sentir cierta dificultad al trabajar en equipo.

· Tiende a compararse con otras personas en exceso, y en general con un resultado negativo para sí mismo.

¿Te reconoces en estos síntomas? No te preocupes, es trabajable. Comprendamos mejor qué te ocurre.

Persona angustiada llevándose las manos a la cabeza para pensar
¿Tengo el Síndrome del Impostor? ¿No?

¿Tengo el Síndrome del Impostor?

En psicología, por clara influencia psiquiátrica (a fin de cuentas, el DSM-5 está elaborado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría), solemos categorizar lo que le pasa a una persona como una enfermedad mental: trastorno de depresión mayor, trastorno de ansiedad generalizada…

Creo que es importante dejar claro aquí la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo.

Un psiquiatra es un profesional que ha estudiado el Grado en Medicina y, tras su carrera universitaria, se ha especializado en la rama de Psiquiatría. Esto significa que van a tratar lo que ocurre en la mente desde una perspectiva más tendente hacia lo biológico, y es por eso que abordan síndromes, síntomas, trastornos considerando que su origen son desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales. Y, al abordar principalmente esa problemática con esa perspectiva biologicista, el tratamiento de primera elección también es biologicista: los psicofármacos (antidepresivos, ansiolíticos etc.).

Un psicólogo es un profesional que ha estudiado el Grado en Psicología y, que ya de base, tiene cierta formación no sólo en biología cerebral, sino también en análisis de la conducta, de la personalidad, del pensamiento, las emociones… Los psicólogos no recetamos psicofármacos, ya que no somos médicos, y realmente, en muchas ocasiones trabajamos de forma complementaria con psiquiatras y otros profesionales (como nutricionistas, por ejemplo), y en otras ocasiones tratamos los problemas sólo por nuestra cuenta. En España, las especialidades de la psicología relacionadas con el ámbito de la salud son el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y el Psicólogo Especialista en Psicología Clínica.

Pues bien, ante el Síndrome del Impostor, un psiquiatra tendería a buscar el origen biológico de dicho síndrome, o mejor aún, qué desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales se están produciendo para intentar corregirlos con medicación. Un psicólogo bucearía en la historia de aprendizaje de la persona para ver cómo se ha formado su personalidad, qué estrategias tiene para afrontar los problemas con los que se encuentra en su vida, e intentaría trabajar a través de los pensamientos, conductas y emociones de la misma.

Yo, como psicólogo, abordaré este tema de la forma en que yo entiendo cómo se ha de abordar la salud mental, evidentemente sin dejar de lado los factores biológicos que también pueden afectar por supuesto a la etiología y a la evolución de dicho síndrome. Por tanto, abordaremos este Síndrome del Impostor desde una perspectiva biopsicosocial.

Pero entonces… ¿tengo el Síndrome del Impostor o no?

No. Tienes ciertos síntomas, que le podemos poner la etiquetita de Síndrome del Impostor o cualquier otra que te apetezca. Pero realmente, a efectos prácticos, el nombre que yo le ponga a tus síntomas te va a dar igual. Porque desde mi punto de vista, aunque sí, podríamos decir que puede haber ciertos factores genéticos y biológicos que te predisponen para que tengas x síntomas… realmente una predisposición no es determinante. Por ejemplo, Pedro ha nacido con una predisposición a ser alto, y eso significa que medirá entre 1.80m y 2m. ¿De qué dependerá que mida 2m y no 1.80m? Entre otras cosas, de tener una adecuada nutrición. Por tanto, la genética, la biología, marca el terreno de juego, el rango en el que biológicamente tu cuerpo se puede mover pero, ya está. Por ello vamos a intervenir sobre la historia de aprendizaje.

¿Qué es la historia de aprendizaje?

Niños aprendiendo en clase
No sólo se aprende en clase, sino que aprendemos en todos los momentos de nuestra vida: esa es nuestra historia de aprendizaje.

La historia de aprendizaje no es otra cosa que los aprendizajes que has tenido a lo largo de tu vida, y estos aprendizajes son especialmente importantes en la infancia-adolescencia (no entraremos en detalles técnicos), porque es la etapa en la que se forma y desarrolla la personalidad.

¿Qué es la personalidad? De nuevo, sin entrar en detalles técnicos, es la forma general en la que una persona tiende a percibir el mundo y, a actuar en consecuencia de esa percepción, con pensamientos, emociones, conductas…. Esa forma general de percibir el mundo tiende a ser consistente a lo largo del tiempo y depende de la capacidad de adaptación al entorno que tenga la personalidad de una determinada persona será más sana o no. Porque, al final, ser capaz de adaptarse a las vicisitudes que nos ofrece la vida de una forma sana es lo que hace que una persona sea feliz.

Sobre la personalidad, que sería lo más hondo de nuestra psique, tenemos los pensamientos, emociones etc., que sería la parte más superficial, pero que siempre será coherente con nuestra personalidad. Por ejemplo, una persona muy seria, aunque le toque la lotería, no va a montar una fiesta loca por ello, por ejemplo.

La historia de aprendizaje se moldea a partir de nuestras relaciones con la familia, con nuestros iguales (amigos, por ejemplo), con nuestras parejas y también a partir de lo que vemos en el entorno que nos rodea (por ejemplo, si vemos que un familiar tuvo gastroenteritis por tomar una ensaladilla rusa en mal estado, ya te aseguro que probablemente la próxima ensaladilla rusa que te tomes al menos la olerás para asegurarte de que está en buen estado).

Origen del Síndrome del Impostor

Bien, tras esta necesaria introducción a la ciencia de la conducta a.k.a. Psicología, vamos a sumergirnos en el origen del síndrome del impostor. O dicho de otra manera, ¿de dónde vienen estos síntomas? Como siempre, no hay un sólo factor, y he estado revisando literatura científica, pero hace falta más investigación, de modo que en base a mis conocimientos de psicología, os comentaré por dónde creo que van los tiros.

La historia de aprendizaje de estas personas es la típica de una persona perfeccionista. Hablamos de personas de las que sus padres esperan un gran éxito académico y cualquier otro tipo de éxito que la familia considere relevante (por ejemplo, que sea bueno tocando x instrumento, o que sea bueno realizando x deporte etc.). Con bueno, en este entorno perfeccionista, hablamos de excelente. Cualquier cosa que no sea de 10 será considerado un auténtico fracaso, motivo por el que esta persona habrá sido castigada o recriminada verbalmente durante su infancia y adolescencia. Es posible que, la familia, considere cualquier actividad de ocio como una pérdida de tiempo en detrimento de lo «realmente importante», que es que su hijo/a sea exitoso.

Dado que el perfeccionismo siempre surge del miedo al fracaso, es posible que a nivel biológico haya una cierta predisposición a tener una mayor activación amigdalina ante eventos caracterizados por la incertidumbre (la amígdala humana es la estructura cerebral responsable del miedo) y, evidentemente, ello producirá x desequilibrios en determinados neurotransmisores. Pero, repito, la predisposición no determina nada. Si esta persona hubiera tenido otra historia de aprendizaje no tendría estos síntomas.

Y, por otro lado, vivimos en una sociedad que fomenta el perfeccionismo. El ejemplo más claro de ello es Instagram: parece que si no tienes éxito a nivel sexual, económico y no te pegas un viaje del copón cada año eres un fracasado. Y como lo ves en Instagram todo el día, y tendemos a compararnos inconscientemente con lo que vemos, pues… Todo cuadra.

Digo que todo cuadra porque hemos juntado: una persona con predisposición a sufrir x síntomas (origen biológico), con una historia de aprendizaje que favorece y mantiene dichos síntomas (origen psicológico), con una sociedad que también favorece dichos síntomas (origen social).

Esto es el origen biopsicosocial de los síntomas que tiene alguien que sufre el Síndrome del Impostor. Con matices, por supuesto, pero a grandes rasgos, desde mi opinión, esto es el origen.

Imagen de un móvil en cuya pantalla aparece la palabra "Error"
En una sociedad que fomenta el perfeccionismo… ¿no es lógico pensar que el miedo al error sea cada vez algo más normal?

¿Cómo se mantiene el Síndrome del Impostor?

Vamos a verlo con un ejemplo:

«Pedro fue el típico chico que siempre sacaba 10 en el colegio y en el Instituto. Llegó a estar castigado un trimestre en la ESO por sus padres porque su nota media bajó a 8.5/10. Sus padres eran extremadamente severos con él, y le exigían un elevado rendimiento académico además de que tocara un instrumento (que finalmente abandonó porque no le gustaba), algo que, desde luego, no gustó nada a sus padres. Ya sufrió de ansiedad en Selectividad pero en aquel momento sus padres lo achacaron a «es que Pedro es muy nervioso». Por supuesto, en ningún momento recibió ningún tipo de atención psicológica ni médica. Total, es bueno tener ansiedad, ¿no? ¿No es normal estar nervioso frente a los exámenes? Y cuando llegó la Universidad, pues lo mismo. Mucho estudio, mucha ansiedad, y sensación de no llegar a todo. Porque claro, Pedro también quería hacer mucho deporte, ligar mucho… en fin, lo que se suponía que hacían sus amigos que también sacaban la carrera y que, sin embargo, no tenían (o al menos, no daba esa impresión) tanta ansiedad como él. ¿Por qué? Cuando acabó Ingeniería Informática y empezó a programar como programador júnior, empezó a sentirse fatal. Se sentía una estafa. Si era tan inteligente… ¿por qué se tiraba días bloqueado para desarrollar ciertas características de su proyecto? ¿Por qué se le escapaban tantas cosas? Su solución – temporal, claro- fue matarse a estudiar programación en su tiempo libre. Solución que le llevó a quemarse y a tener ataques de pánico. Y a odiar la programación, de paso. Menuda chapuza pensaba… No sólo no era capaz de ligar tanto ni de tener tanto éxito social ni de tener un ocio como sus amigos, sino que encima ni siquiera en lo que se suponía que era bueno, era realmente bueno. Resumen: era una estafa«.

El caso de Pedro es totalmente inventado, pero es un remix de varios casos que conozco, con lo cual entiendo que es un caso-algo exagerado, para que se observe bien por qué se mantienen estos síntomas- que puede ser bastante representativo o que puede permitirnos observar de forma florida el Síndrome del Impostor.

Se parte de una personalidad que no sabe afrontar el mundo desde otro punto de vista que no sea el del perfeccionismo, con cierta predisposición biológica y encima con una sociedad dónde lo que se valora es cuanto más mejor (más dinero, más propiedades, más sexo etc.) en general y cuánto más perfecto mejor (en España, por ejemplo, esto se ve muy claro con la cultura emprendedora, dónde no se ve el que un negocio o start-up fracase -que es lo más normal del mundo-como una oportunidad de aprendizaje sino como un tremendo fracaso). Y partiendo de ahí, las soluciones siempre van en la misma dirección, intentar alcanzar una perfección que no existe. Pero, para poder dar soluciones sanas, vamos primero a tener que comprender de forma sencilla cómo funciona el ser humano porque… ¿Tú sabes cómo funciona tu mente?

Cubo de Rubik
Si para ti la comprensión de tu mente es tan desordenada como este Cubo de Rubik…¡Sigue leyendo!

Así funciona nuestra mente desde la psicología cognitivo-conductual

Hay distintas corrientes psicológicas. Yo voy a abordar la mente humana desde la perspectiva que considero más adecuada, la perspectiva cognitivo-conductual. Este marco de entendimiento de la psique humana entiende que hay situaciones, pensamientos, emociones, conductas y consecuencias. Vamos a verlo, de nuevo, con un ejemplo. La situación es la misma: «María lleva tres años programando como frontend developer, ahora está empezando a trabajar en React tras tres años con Angular y le está costando mucho, se bloquea, no consigue código optimizado, entrega las user stories con algo de retraso etc.«

Veamos el esquema si María sufriera de Síndrome del Impostor:

  • Pensamiento desencadenado por esa situación: «Soy una estafa, realmente soy mala programadora«
  • Emoción desencadenada por ese pensamiento: «Estrés, ansiedad, tristeza«.
  • Conducta desencadenada por ese pensamiento: Cada vez que llega a casa, necesita comer dulces y hacer cualquier otra cosa para evadirse de su «fracaso».
  • Consecuencias desencadenadas por su conducta: descenso del rendimiento laboral, aumento del riesgo de burnout (de sentirse quemada), descenso de tiempo dedicado a formación en tiempo libre (que antes sí que se miraba algo por curiosidad), aumento de peso, poniendo en peligro a largo plazo su salud, descenso de su sensación de eficacia laboral (autoeficacia) y descenso de su autoestima.

A largo plazo, este esquema llevará a María a tener problemas de salud, tanto físicos como mentales (ansiedad, depresión, burnout…) y es que el cuerpo funciona como uno sólo, aunque los humanos hagamos esa artificial distinción entre mente y cuerpo.

Veamos un ejemplo ahora dónde María afronta de forma sana esta situación:

  • Pensamiento desencadenado por esa situación: «No pasa nada. Sólo es cuestión de dedicarle más tiempo, es normal que este cambio cueste, React y Angular son tecnologías distintas, y puedo aprenderlo«.
  • Emoción desencadenada por ese pensamiento: «Motivación por superarse a sí misma«.
  • Conducta desencadenada por ese pensamiento: Cada vez que sale de trabajar, hace un rato deporte, se dedica un tiempo a programar y pasa el resto del tiempo con familiares, pareja y amigos.
  • Consecuencias desencadenadas por su conducta: aumento de su formación, de su sensación de autoeficacia y de su autoestima, mejora de su resiliencia (o tolerancia ante las adversidades), mejor salud física y mental. Aumento del rendimiento laboral.

A largo plazo, este esquema llevará a María a crecer profesional y personalmente, y con mejor salud física y mental.

Es cierto que existen otras perspectivas psicológicas, y que podemos hacernos mil reflexiones mentales acerca de cómo funciona la mente humana, pero este acercamiento al problema me parece muy sencillo y elegante para lo que queremos, que es facilitaros soluciones.

¿Cómo superar el Síndrome del Impostor?

Imagen de una persona escalando una montaña
Pues bien, ahora que conocemos al Síndrome del Impostor, ¡momento de comenzar el camino para superarlo!

Dado que en la actualidad, como comenté anteriormente, el DSM-5 no reconoce a dicho síndrome como una psicopatología distinta de otras ni con entidad propia, tampoco hay terapias específicas para el mismo. Pero ello no significa que no tenga tratamiento.

Normalmente, el Síndrome del Impostor provoca sintomatología ansiosa y/o depresiva. Algunos síntomas ansiosos podrían ser preocupación persistente y desproporcionada ante determinados eventos (que no tienen por qué ser necesariamente peligrosos, como el fallo, por ejemplo), experimentar dificultad para tolerar la incertidumbre, dificultad para concentrarse, palpitaciones, insomnio, nerviosismo… Algunos síntomas depresivos podrían ser fatiga y falta de energía, ira, pérdida de la sensación de placer, sentimientos de desesperanza y tristeza intensa, sensación de fracaso o inutilidad, pérdida del apetito, pérdida del deseo sexual etc.

Por tanto, en mi opinión, como poco amante de las «etiquetitas» diagnósticas para catalogar historias de aprendizaje (que al final es lo que tiene cada persona a la que se le cuelga una de estas etiquetitas, una historia de aprendizajes a lo largo de su vida), considero que la mejor aproximación es tratar los síntomas.

Y aquí he de darte una advertencia: si experimentas sintomatología que afecta de forma significativa a uno o varios ámbitos de tu vida (profesional, familiar, amorosa etc.), mi primer consejo será que vayas a un especialista en salud mental para iniciar un tratamiento que, será más o menos complejo, más o menos costoso (y no sólo en términos económicos), pero te puedo asegurar que la inversión es salud siempre es la mejor inversión que puedes hacer.

No obstante, aquí tienes algunos ejercicios y técnicas que yo, como profesional de la Psicología y Psicólogo General Sanitario, considero que pueden ayudarte a superar el Síndrome del Impostor. Y recuerda, si lo intentas y no puedes por tu cuenta, siempre te aconsejo encarecidamente recurrir a un profesional de la salud mental.

Atacando al Síndrome del Impostor

Imagen de una persona con unos guantes de boxeos puestos
Momento de luchar contra el Síndrome del Impostor, es decir, ¡contra tu historia de aprendizaje!
  • Miedo al fracaso: vaya, resulta que tienes miedo al fracaso, a ser descubierto como una auténtica estafa. Hasta ahora, en tu vida, siempre que te has equivocado, has recibido, primero, la amonestación de alguna persona significativa para ti (probablemente, un familiar) y, posteriormente, la amonestación propia tuya ante tus errores. Tu autoexigencia nace de tu miedo ante la incertidumbre, ante poder equivocarte, ante quedar ante los demás como una auténtica estafa. Sé que lo que te voy a proponer te va a sonar como una auténtica locura. Vas a equivocarte. Y cuanto más mejor. Y vas a ser consciente de los pensamientos que te vienen a la mente. Lo que yo llamo «pensamientos de mierda», es decir, pensamientos que sólo van a aparecer de forma automáticamente para decirte cosas como «que no vales para esto», «que eres una estafa», «que menudo error más tonto«. Antes les hacías caso. Ahora ya no se lo vas a hacer. Vas simplemente a dejarlos ir. Observarás como aparecen por tu mente y como se van. Evidentemente, te costará, te provocarán malestar, muchas veces les harás caso, pero así es el aprendizaje que has de hacer: un aprendizaje dónde se dan dos pasos adelante y uno atrás dónde reaprenderás el significado del error, y le darás un significado que tú consideres oportuno, pero que en ningún casos será dañino para ti. Por ejemplo, «error=aprendizaje».
  • La técnica del positivo: ¿recuerdas cuándo en el colegio tu profesor o profesora te daba un punto positivo? Pues tú ahora vas a hacer lo mismo. Vas a apuntar cada día entre 3 y 5 cosas que hayas hecho bien. Y como antes, te vendrán pensamientos a la mente relacionados con «ha sido suerte», «cualquiera lo haría», «no era tan difícil». Como en lo que te he comentado para afrontar el miedo al fracaso, los pensamientos pasarán y tú no les harás ni caso. Y te premiarás (ya sea mentalmente o con el premio que tú quieras darte) por aquellas cosas que has hecho bien. Y cada cierto tiempo puedes reflexionar sobre el papel de la suerte en tu actual rendimiento laboral. Muy probablemente vas a llegar a la conclusión de que estás infravalorando tu rendimiento y valorando en exceso la suerte o cualquier otra causalidad ajena a ti.
  • Objetivos realistas: puedes calificar tus actuales objetivos en la vida con un grado de realismo de 0 a 100, y disminuir dichos objetivos a un grado de realismo máximo de 10-20, siendo 0 lo más realista y 100 lo más irrealista. Ya sé que pensarás cosas como «Sergio, un objetivo de 10-20 es muy fácil, así no crezco» pero es que necesitamos cambiar tu forma de pensar. Objetivos excesivamente irreales provocan frustración desmesurada y mantienen tu sintomatología, objetivos reales e incluso fáciles te permiten ir ganando confianza poco a poco. Por cierto, tus objetivos deben ser medibles y cuantificables, para que podamos verificar si se han cumplido o no. Nada de «quiero ser un programador top». Genial, ¿y qué significa eso? ¿Cómo se mide? Pues eso. Aquí un ejemplo de objetivo 100 de realismo (o de irrealidad en este caso) y un objetivo 10-20 de realismo. Objetivo 100 (100% irreal): no sé nada de React y en 6 meses voy a dominar la librería a la perfección, haciendo aplicaciones con un rendimiento web del 99% según … (inserte aquí herramienta para evaluar rendimiento de sus aplicaciones web que más le guste) y, además, como voy a ser tan bueno, voy a tener una subida de sueldo de, por lo menos, 200-300€ netos mensuales. Objetivo 20% realista: no sé nada de React, voy a dedicarle 2h diarias al aprendizaje y quiero tener cinco proyectos web desplegados en 6 meses (sin tener en cuenta dificultad de los mismos). Objetivo 10% realista: no sé nada de React, voy a dedicarle 1h diaria al aprendizaje y quiero tener tres proyectos web desplegados en 6 meses (sin tener en cuenta dificultad de los mismos). Y además te dejo una pregunta para que reflexiones: ¿por qué necesitas objetivos tan irreales en tu vida?
Imagen de un cartel en inglés que pone "Los errores son la prueba de que estás intentándolo"
Bienvenido/a a la comprensión de qué son los procesos de aprendizaje, y bienvenido/a de forma consciente al camino para aprender a que tu mente funcione de una forma más sana para ti
  • La vida no es blanca ni negra, sino gris: normalmente, es muy probable que veas las cosas o blancas o negras, cuando en general la vida es más bien de un color gris: ni nada es 100% bueno, ni nada es 100% malo, sino que hay toda una gama de grises entre ambos colores. Por tanto, a diferencia de cómo hasta ahora, que probablemente veas algo de un determinado color y todo tu pensamiento vaya en esa dirección (por ejemplo «soy un fracaso, porque no me sale nada, porque además es que mira que que fallo más tonto que he cometido etc.«) te animo a poner blanco sobre negro, es decir, cuando tengas ese tipo de pensamientos, como antes, dejarlos pasar por tu mente sin hacerles caso y, además, forzar a tu mente a ir viendo la vida como es, de un gris total. En el caso anterior («soy un fracaso, stop. No, sólo he tenido un mal día, y es normal equivocarse en procesos de aprendizaje«). Como ves, no sólo de esa forma mandamos al carajo un «pensamiento de mierda» (pensamiento dañino para la persona que lo piensa) sino que además normalizamos el error y empezamos a darnos permiso para equivocarnos. Pero, repito, esto es un proceso de aprendizaje, y te llevará mucho tiempo. Pero por algún sitio hay que empezar.
  • No compararse: derivado de ver la vida en blanco y negro, es muy fácil ver a los demás muy bien y verte a ti «totalmente fracasado, soy muy malo/a programando etc.«. Podrías ver a Fernando Ureña, de quién contamos en este artículo la historia de cómo pasó de ser pastor de ovejas a programador sénior, como alguien especial, y tú cómo alguien que simplemente le salen las cosas por suerte. Compararse no te hace ningún bien. Y esto es una decisión (la de no compararse con nadie) y un proceso de aprendizaje (aprender a parar los pensamientos automáticos de comparación cada vez que aparezcan por tu cabeza). ¿Es complejo? Sí. ¿Imposible? Para nada.
  • Trabaja en equipo: una persona con Síndrome del Impostor tiende a trabajar sola y a intentar sacar su trabajo solo, aunque no le salga. ¿Por qué te peleas con el mundo en demostrar lo que vales? ¿Por qué te cuesta trabajar en equipo? Reflexiona sobre estas preguntas y te animo a trabajar en equipo (aunque te cueste, precisamente por eso lo necesitas más), ya que como te comenté en este artículo, las soft skills son extremadamente necesarias en el mundo laboral y, además, te ayudarán a superar el Síndrome del Impostor.

¿Esta autoayuda funcionará?

Imagen de una persona trabajando sonriendo
¿La autoayuda funcionará? Sigue leyendo…

A ver, lo primero, que parece una tontería lo que te voy a decir pero es extremadamente importante: igual que leer la receta de un medicamento es inútil si no te tomas el medicamento, o leer un libro de fitness es inútil si no haces deporte, da igual que te leas esto si no lo pones en práctica.

Por otro lado, si tu sintomatología tiene cierta gravedad (y no es algo leve) es muy complicado que un artículo de un blog, por muy bueno que me pueda haber salido el artículo, te permita hacer los cambios que solucionen tu problemática. Cuando la sintomatología afecta mucho a tu vida, y no eres capaz de mejorar por tu cuenta, sin duda es un momento muy indicado para acudir a un profesional de la salud mental. Que, ojo, no digo que un artículo no te vaya a ayudar, pero con la sintomatología no hay medias tintas: hay que hacer desaparecer los síntomas para que recuperes tu salud mental. Yo no me conformo con que este artículo te de una pequeña mejora pero sigas con síntomas. En ese caso, de nuevo, momento de acudir a un profesional de la salud mental.

Ahora bien, si tu sintomatología es leve, en este caso, este artículo-igual que la escasísima literatura de autoayuda que es útil (por ejemplo, en este artículo te recomiendo el mejor libro de autoayuda del mercado, que te ayudará sufras o no el Síndrome del Impostor)- sí que podría ayudarte a que implementes los cambios necesarios en tu funcionamiento psicológico para que recuperes tu salud mental.

Y así es el proceso de aprendizaje

Me parece clave enseñarte cómo es el camino que te va a llevar a la salud mental. Una de las primeras preguntas que te hace una persona cuándo acude a un profesional de la psicología/psiquiatría es… ¿Cuánto tardaré en estar bien? No sé que dirá el psiquiatra (aunque intuyo que no se mojará mucho) pero ya te digo yo lo que te dice un psicólogo: NO LO SÉ. Es imposible saberlo. Si un psicólogo te dice que en 10 sesiones estás recuperado, huye. Es cierto que hay terapias breves, que en teoría consiguen eso pero… En base a mi conocimiento y experiencia profesional… O yo soy un psicólogo muy júnior o esa terapia no cura toda la sintomatología.

Y, por otro lado, dada la incertidumbre del proceso de aprendizaje (en gran parte por todo lo subconsciente que hay detrás de cada síndrome), muchas veces dar una cifra de sesiones o una estimación de cuándo una persona estará recuperada puede ser incluso contraproducente. ¿Qué ocurre si esa persona a la que le hemos dado una cifra luego resulta que tiene x traumas que hay que trabajar y que van a llevar mucho más tiempo? La persona puede desanimarse fácilmente y pensar que no está haciendo bien su trabajo psicológico. Por eso, este es un camino largo, complejo e incierto, pero es normal, ese es el coste de luchar contra la historia de aprendizaje de toda una vida (aunque, por supuesto, cuanto más leve sea la sintomatología, más rápida y eficaz será la psicoterapia).

Además, nunca se sabe cuándo se empieza a recorrer el camino de la terapia (ya lo hagas con un profesional de la salud mental o por tu cuenta con autoayuda e implementando cambios en tu vida) qué obstáculos habrá en tu vida, lo comentado anteriormente sobre tu historia de aprendizaje (puede haber mil cosas de tu inconsciente influyendo en tu conducta actual), tu motivación y determinación para recorrer un camino tan jodido como el de luchar contra tu historia de aprendizaje porque…

Imagen de un camino soleado en medio de la naturaleza
El camino hacia la salud mental a veces será soleado, a veces nublado pero… ¡Lo importante es caminar!

Ahora tienes x síntomas, pero tienes esos síntomas porque tienes una forma de afrontar la vida (con tus pensamientos y sus emociones y conductas derivadas, como mencionaba antes) que crees que es la más beneficiosa para ti y, sin embargo, te hace daño. No tienes ni idea de lo jodido que puede ser para una persona, por ejemplo, que lleva toda su vida creyéndose una estafa y con miedo al fracaso, enfrentarle a sus miedos y a que equivocarse sea el pan de cada día. Yo siempre digo que el cambio psicológico que implica la terapia es un camino sólo reservado para los determinados y valientes. Y si tú estás leyendo esto, algo de eso tienes. Porque muy posiblemente quieras y estés dispuesto/a a cambiar tu vida en este sentido.

Pero da igual lo largo que sea el camino, o lo difícil que sea, lo importante es empezar a andarlo. Y empezarás, a los dos días verás que es muy complicado porque, ojo, no banalicemos: estás intentando luchar contra la historia de aprendizaje que has tenido toda tu vida. Y ahora estás intentando aprender a vivir de una manera radicalmente distinta. Primero, tienes que decidir que vas a aprender a vivir de una forma muy distinta. Lo cual ya es un cambio muy incómodo de primeras, claro. Y, luego, tienes que implementar esos cambios, que te va a ser tan incómodo como si a una persona sedentaria toda su vida la sacamos a hacer tres horas de deporte diarias. Pues eso. Dos pasos para adelante y uno para atrás. Es normal. No es un camino recto. Pero lo conseguirás. Y dirás adiós al Síndrome del Impostor.

Y, ojo, sé que he puesto ejemplos muy extremos de Síndrome del Impostor en este artículo, pero quería que fueran síntomas muy representativos y fácilmente reconocibles. Probablemente tus síntomas no sean tan extremos y, si lo son, no te preocupes, como ves, tiene solución.

Honestamente, espero que este artículo te sea muy útil. Creo que era muy complicado abordar conceptos psicológicos complejos de forma sencilla y espero haberlo conseguido, para haberte ayudado al máximo posible. Puedes darnos tu feedback y consultarnos cualquier duda por TwitterInstagram o por nuestro formulario. Por supuesto, recuerda que si quieres que te ayudemos a crecer como profesional de forma más personalizada, no dudes en consultar nuestros servicios.  Y si estás pensando en comprar algún producto relacionado con informática, no dudes en consultar nuestras recomendaciones en la sección Productos. Nos vemos en el siguiente artículo.